Carl Lewis, el hijo del viento

Carl Lewis, el hijo del viento

Uno de los atletas más exitosos en la historia de los Juegos Olímpicos.


Cuando se habla de las pruebas de atletismo en los Juegos Olímpicos, uno de los nombres que vienen inmediatamente a la mente es el de Carl Lewis, quien con sus grandes actuaciones se convirtió en una de las máximas figuras del deporte mundial.

Desde muy joven, el norteamericano mostró su gusto por las pruebas de pista y a los 19 años formó parte de la selección de Estados Unidos. Sin embargo, no pudo mostrar su talento en los juegos de Moscú 80 porque su país decidió no asistir.

Los años siguientes le sirvieron para preparar su gran debut: en el Campeonato Mundial de Helsinki ganó el primer lugar en 100 metros, salto de longitud y relevos 4x100. Un año después, en los Olímpicos de Los Ángeles 1984, sorprendió con sus impresionantes actuaciones.

Lewis finalizó su participación en esa justa veraniega con cuatro medallas de oro, igualando al legendario Jesse Owens, quien lo había conseguido en Berlín 1936.

El estadounidense sumó dos oros más en los juegos de Seúl, tras la polémica descalificación del canadiense Ben Johnson por el uso de esteroides, en una noticia que le dio la vuelta al mundo. En esas mismas competencias de 1988, Lewis se convirtió en el primer atleta en lograr el primer lugar en salto de longitud en ediciones seguidas.

En 1991 impuso el récord del mundo en los 100 metros planos en el Mundial de Tokio al detener el cronómetro en 9.86 segundos, y ahí fue donde se le bautizó como el ‘Hijo del Viento’, ya que fue el primer hombre en bajar de los 9.90. Actualmente, la marca pertenece al jamaicano Usain Bolt, quien logró un impresionante 9.58 hace 10 años en Berlín.

El paso de los años fue mermando las habilidades de Lewis y quedó fuera de las pruebas de velocidad, sin embargo, su dedicación y disciplina le alcanzaron para sumar dos medallas de oro más en el salto de longitud y para terminar, en Atlanta 1996, su carrera olímpica con un total de 10 preseas, nueve de oro y una de plata.

Debido a sus grandes actuaciones a lo largo de su carrera, la Federación Internacional de Atletismo lo reconoció como el mejor atleta del siglo XX y recibió el Premio Príncipe de Asturias de deportes.

Ahora la misión del exatleta es formar e inspirar a nuevas generaciones en el deporte que por muchos años disfrutó con tanta pasión y dominó. Lewis siempre será recordado como una de las máximas figuras que se han visto en los Juegos Olímpicos. Hoy lo recordamos así por su cumpleaños.


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